Pink
Se levantó con
la sensación de haber estado días enteros durmiendo. Lo
último que recordaba era estar en aquella cámara de
LuthorCorp con una piedra rosa en la mano. Ni siquiera recordaba que
era lo que había ido a hacer allí o cómo había
vuelto a casa, debía llamar a Chloe para que le diera una
explicación… Pero todavía podía apurar un
poco más entre las sábanas, diez minutos de remoloneo
no hacían daño a nadie.
Se tumbó boca
abajo, abrazando la almohada, y le pareció que no era una
postura nada cómoda. Era como si hubiera algo más en la
cama y le estuviera estorbando. Se puso de perfil y se colocó
las mantas por debajo del pecho. Algo seguía estorbando, qué
extraño, al final tendría que levantarse por pura
incomodidad. No dormía con peluches, la almohada estaba en su
sitio… Llevó la mano por debajo de las sábanas y
la sintió apoyarse sobre su propio pecho… Sólo
que no era su pecho. Se sobresaltó y se llevó la mano
al otro lado. Qué mala pinta. Miró bajo las sábanas
y se quedó allí, tapado hasta el último pelo.
Ahora sí que se había jodido el día
- No,
hombre, no… Por favor… Demasiado complicado.
Esperó
diez minutos por ver si se despertaba de un sueño y todo
volvía a la normalidad. No funcionó. Bueno, pues nada,
con deportividad. Ahora sí que tendría que llamar a
Chloe pero con urgencia. Decidió que sería optimista al
respecto y que no dramatizaría pero su objetivo sería
intentar revertir el efecto lo antes posible… Si es que
aquello no era permanente y tal reversión era posible. Lo que
le faltaba, como si no tuviera ya suficientes problemas de
identidad.
Estaba bastante buena, la verdad sea dicha. Frente
al espejo se recordaba un poco a Jennifer Connelly. Los ojos azules y
el pelo negro en media melena. Tenía un rostro muy femenino y
un cuerpo como el Jessica Alba, que era la actriz que más le
ponía. La transformación era completa, parecía
mentira que se hubiera acostado siendo un tío. Con las manos
pequeñas se abarcó el pecho y bajó por el
vientre. Uf, tenía que llamar a Chloe ya. Y, ¿qué
demonios le iba a decir a Lana?
Buscó en el armario la
camisa más vieja que tuviera, algo que se le hubiera quedado
pequeño hace tiempo. Por fin encontró algo que seguía
quedándole grande pero por lo menos no se le escurriría
hasta el suelo. La parte de abajo era más complicada. No
encontraría algo de su talla ni aunque rebuscara en lo más
profundo del armario. Tampoco podía entrar en el cuarto de sus
padres con aquellas pintas… Decidió bajar al cuarto de
la lavadora, en el sótano, seguro que podía encontrar
algo. Empezó a rebuscar entre las cosas pendientes de plancha.
Todo eran faldas.
- No, me niego. Ni de
coña…
¿De dónde salían
tantas faldas? Su madre llevaba siempre pantalones y ahora que
necesitaba unos… Finalmente encontró unos pantalones
negros. Se los puso y subió las escaleras. Había
decidido salir sin decir nada a sus padres, para no preocuparles. Si
descubría que los efectos eran permanentes ya tendría
una charla con ellos. Tarde. Sus padres habían bajado las
escaleras y estaban en la cocina.
- Hola –
saludó con una voz claramente femenina
Jonathan y
Martha se miraron, entre escandalizados y decepcionados
- Supongo
que tú serás la nueva novia de Clark – le dijo su
madre - Martha, tenemos que hablar con él
de una vez. Nos está tomando por el pito del sereno. Esta
actitud se tiene que acabar. - Mmm. Lo siento.
Bueno yo ya me iba... – Clark se encaminó hacia la
puerta con intención de marcharse - Un
momento señorita – dijo Jonathan – usted se va a
sentar aquí a tener unas palabras conmigo y con su novio - Y
nos va a explicar por qué lleva puestos mis pantalones –
añadió Martha. - Bueno, en
realidad… - Clark decidió que lo mejor sería
confiar en sus padres. Al fin y al cabo habían comprendido
cosas más difíciles de creer – Papá, mamá,
a partir de ahora tenéis una hija en vez de un hijo - ¿Eeeh?
¿Pero qué broma es esta? Las cosas que uno inventa para
eludir sus responsabilidad… – Jonathan estaba fuera de
sí - ¡No es broma! Soy yo. ¡Soy
Clark! De verdad de la buena. Soy Clark. Soy el mismo, tengo los
mismos poderes. Sigo siendo vuestro hijo… - Clark…
pero, ¿qué has hecho, criatura? – Martha lo miró
compasivamente – Si tenías dudas sobre tu sexualidad nos
podrías haber dicho algo antes de… Someterte a algún
tipo de operación… - ¡¿Qué?!
¡Pero mamá! Que yo no me hecho nada, que ha sido culpa
de la kryptonita… - ¿La kryptonita?
– Jonathan seguía mosqueado - Un
tipo raro, de color rosa… Me he levantado así… - ¿Qué
vas a hacer?, ¿te vas a cambiar el nombre?, ¿qué
le vas a decir a Lana? - Calla, calla, no me
agobies. Voy a ver si con la ayuda de Chloe consigo que todo vuelva a
la normalidad… - Bueno, Carol o Caroline,
me parece un nombre bonito – Martha miraba a Jonathan - Sí,
definitivamente, aunque podríamos llamarle Helen, como mi
abuela – le respondió su marido – Siempre quise
tener una niña para ponerle así - O
si no, un nombre que sirva para los dos sexos, tipo Jean o
Jude…
Clark no se podía creer lo que estaba
oyendo. Se le ponían los pelos de punta. Salió pitando
de allí, con intención de resolver aquel entuerto lo
antes posible.
Se presentó en la habitación
de Chloe en Metrópolis. Le recibió su compañera
de piso.
- Chloe no está pero puedes
esperar aquí sentada. Me dijo que no tardaría
mucho.
La chica tenía el pelo castaño rizado, le
caía en una melena larga por la cintura. En un momento dado se
empezó a quitar la ropa y se quedó sólo con la
ropa interior. Clark puso el rostro entre las manos y empezó a
mirar al suelo para evitar ficharla constantemente. La chica se le
acercó y se puso en cuclillas delante de él/ella.
- ¿Te
encuentras mal?, ¿necesitas algo? Si quieres te puedes echar
en la cama de Chloe hasta que ella venga.
- No,
no. Yo ya me iba.
Se puso las manos a los lados de la cabeza,
bloqueando la visión por los laterales, y salió por la
puerta. Apenas sintió el portazo a sus espaldas se dio cuenta
de que se encontraba ahí fuera, sin saber por dónde
andaba Chloe, sin móvil y sin saber hacia dónde tirar.
Arrugó la cara con expresión de fastidio, se dio la
vuelta y volvió a llamar. Se metió las manos en los
bolsillos. La chica tardaba en contestar. Resopló y llamó
de nuevo y esta vez se abrió la puerta y dejó entrever
a la compañera de Chloe, que se tapaba con una toalla de
baño.
- Ah, ¿eres tú
otra vez? Pasa, pasa…
Le tiró de la camisa y
volvió a meterle dentro del apartamento.
- Necesito
hablar por teléfono…
Marcó el número
de Chloe y esperó a que ella contestara. La compañera
de piso le miraba con una extraña fijación. Él
miraba hacia otro lado y disimulaba, devolviendo de vez en cuando una
sonrisa forzada de cortesía
- Vamos
Chloe…
La chica se le acercó coqueta
- Oye…
No estés tan cortada… Es como si te diera vergüenza
mirarme mientras me hablas…
- No, yo…
¿por qué?
- Vamos… No
pasa nada…
La chica se había seguido acercando
con una actitud seductora que a Clark le parecía muy
extraña.
- ¿A qué te
refieres?
- ¿Tú no
entiendes?
- ¿Entender el qué?
– no se enteraba de nada
- Pues ya
sabes… ¿Qué si te gustan las chicas?
Clark
reaccionó sin pensar
- Pues claro que
me gustan las chicas. Mucho – no recordaba que se encontraba en
el cuerpo de una mujer
- Ya lo sabía.
Por la forma tan rara que tenías de mirarme. Bueno, si quieres
te puedo dar mi teléfono y quedamos un día…
La
chica ya estaba muy cerca de su cuerpo. De repente Clark tomó
conciencia de cuál era su situación real. Colgó
el teléfono
- Esto… Uyy, qué
tarde se ha hecho. ¡Qué barbaridad! Bueno, pues…
Hasta luego
Salió corriendo y escuchó a la chica
a sus espaldas
- Se lo dejaré apuntado
a Chloe…
Bajó las escaleras corriendo, mirando
de vez en cuando hacia atrás, y paró en seco al
chocarse de bruces con alguien.
- ¡Eh!¡Tranquila!
Parece que huyes del diablo…
Clark se recuperó
del choque y miró a su interlocutora
- ¡Lana!
- ¿Nos
conocemos?
- Soy… Amiga de Chloe. Te
he visto en fotos, me ha hablado de ti…
- Ah,
¿vienes de verla?
Movió la cabeza
negando
- No, ella no está
- Bueno,
podemos aprovechar para conocernos mejor
- Vale
Lana
se lo llevó a la cafetería de la facultad de
Periodismo. Esperarían a la última clase para ir a
buscar a Chloe. Empezaron a hablar sobre ella, pero pronto Clark
decidió desviar la conversación y aprovechar el
anonimato que le daba su nueva situación. Intentó sacar
toda la psicología femenina posible.
- ¿Sabes?
Chloe siempre me dice que lo mejor es que me busque un novio y que me
olvide de estas movidas de estar replanteando mi vida todo el tiempo
– esto le pareció a Clark muy de chica, seguro que Lana
iba a colar – pero mira, es que con mis últimos novios
me ha ido fatal. Es como si no hubiera comunicación. Siento
como que me ocultan cosas…
Esperó la reacción
de ella, que no se hizo esperar. Aquí es adonde Clark quería
llegar
- Uf, tendrías que ver a mi
novio. Más misterioso que David Copperfield. Un auténtico
caso. - Un tío muy coñazo,
¿no? - No hombre, no es eso… Es que
a veces me gustaría que fuera más sincero - ¿Crees
que te engaña con otra? - ¡No! No,
Clark no haría eso. Es simplemente que siempre anda metiéndose
en líos - Seguro que es un capullo
integral, como todos los hombres - No…
Bueno, él tiene sus cosas pero yo le quiero igualmente. Y
desde luego no es como los demás. Es una persona bastante
especial.
A Clark le brillaban los ojos como a los dibujos
animados, cuando sube la música y parece que les tiemblan las
pupilas
- Snif… - ¿Estás
bien? - Sí, bueno, es que lo que me has
dicho me ha traído recuerdos… De una persona a la que
conocí y a la que quise mucho, a la que quiero aún.
Pero, en fin, no te quiero agobiar con mis problemas. Cambiando de
tema, has mencionado a un tal Clark… No será ése
un tal Clark Kent, que es amigo de Chloe, ¿no? - El
mismo. Él es. - Bueno… - se echó
una mano a la cabeza para acentuar su emoción - ¡qué
tío más cojonudo! Me lo presentó Chloe hace un
par de meses y, oye, qué magnífica persona, qué
majo, qué simpático… Oye, qué suerte
tienes. Y, bueno, entre nosotras, me pareció bastante
guapo… - Ya – Lana se estaba
mosqueando y dejó los ojos como rendijas – Creía
que pensabas que todos los hombres eran unos capullos - Y,
bueno, sí… - Clark no sabía muy bien por dónde
salir – pero Clark no cuenta porque es amigo de Chloe. Los
amigos de mis amigas son mis amigos…
A Lana no le gustó
nada esta respuesta. Estaba visiblemente mosqueada. Por suerte llegó
Chloe y salvó la situación.
- ¡Chloe!
¡Menos mal que has llegado! - Se levantó rápidamente
y empezó a arrastrarla hacia fuera de la cafetería,
quería llegar a alguna de las aulas - ¡Lana, ya
hablaremos!
Lana se quedó perpleja pero se resignó
a continuar su café.
Clark metió a Chloe por la
fuerza en un aula y cerró la puerta
- ¿Quién
demonios eres tú?, ¿y de qué me conoces? –
Chloe estaba indignada - Chloe, sé que es
difícil de entender… Pero tienes que creerme. Soy
Clark
Chloe arqueó una ceja.
- Voy
a llamar al bedel - ¡No! Soy Clark, de
verdad. Ha sido la kryptonita… Tú me mandaste a
Luthorcorp a hacer no se qué… - Había
unos papeles… - Sí, eso - Cómo
sé que no te envían de la Luthor. ¿Cuántos
dedos tengo puestos? – escondió la mano izquierda detrás
de la espalda - Tienes tres dedos, llevas ropa
interior roja y calcetines violetas, me diste mi primer beso en el
granero cuando llegaste de Metrópolis y eres la única
que conoce mi secreto.
Clark la miraba expectante, con la
súplica en la mirada. Chloe le sonrió
- No
sabía que había sido tu primer beso
Clark la
abrazó con su femenino cuerpo, lo que a Chloe le pareció
muy extraño. Tenía la misma altura que ella, sus manos
eran pequeñas, sus brazos delicados. Pero necesitaba un
abrazo, igual que tantas veces en el pasado.
- No
te preocupes Clark, resolveremos esto - Le guiñó un ojo
y le sonrió – Iremos a hablar con Lex.
Por
desgracia Lex estaba en Metrópolis. Chloe tenía examen
final en un par de horas. No podría acompañarle pero al
menos le prestó ropa de su talla. Unos vaqueros oscuros de
campana y una camisa con aire hippy, poco ajustada. Clark decidió
ir a buscar a Lex al edificio de la .Luthor y allí le recibió
una secretaria.
- Y, ¿cómo ha
dicho que se llama? - Clar… Caroline Kent.
Soy amiga de Lex. - Bueno, el señor Luthor
no está aquí. Salió y me dijo que ya no volvería
por hoy. - ¿Sabe usted dónde fue?,
¿dónde le puedo encontrar? - No, lo
siento. Le dejaré recado de que pasó a
verle - Gracias.
Clark se alejó
despacio y se entretuvo por el pasillo, pensando en dónde
podría encontrar a Lex, cuando de repente escuchó a la
secretaria al teléfono.
- Aquí
Silver Eyes, ¿en qué puedo ayudarle? - Tengan
preparada la mesa 27, en el reservado habitual. El señor
Luthor necesita un lugar donde poder tratar unos asuntos
tranquilamente - Ningún problema. Estará
todo dispuesto.
Silver Eyes era un lugar clandestino de mala
reputación donde los espectáculos de striptease se
mezclaban con los negocios al margen de la ley. No precisamente un
lugar para la chica en que Clark se había convertido, pero
estaba dispuesto a hablar con Lex lo antes posible. Le preocupaba que
el paso del tiempo afectara a las probabilidades de quedarse así
para siempre.
Al caer la noche se dirigió al club.
Sabía que no podría entrar con vaqueros y zapatillas,
así que hizo una visita superrápida al vestuario de las
strippers, accesible a través de un callejón,
centrándose únicamente en el pensamiento de encontrar
algún vestido que le permitiera ganarse la confianza de los
guardias y pasar desapercibido. Encontró un vestido largo de
lentejuelas doradas, sujeto por un solo tirante y con una raja en el
lateral de la pierna. Quizás en otra mujer podría haber
quedado vulgar pero a Clark le quedaba como un guante. “Bueno,
no es como para ir a los Oscars, pero servirá”. Añadió
unos tacones negros y salió cojeando de allí. Intentó
recuperar la compostura frente a la puerta, aunque andar con tacones
era todo un desafío.
- Dígale a
Lex Luthor que tengo algo que puede interesarle. Es sobre su amigo
Clark Kent.
El guardia pareció un poco dubitativo al
principio, pero pasó el mensaje a los de seguridad.
- Señor
Luthor, tenemos a una mujer en la puerta principal. Dice que tiene
algo para usted, sobre un tal Clark Kent.
Lex estaba solo en
el reservado.
- ¿Quiere que
la deje pasar?
Lex asintió con la cabeza. El encargado
permaneció junto a él
El portero dejó
pasar a la chica, que avanzó tímidamente y con pasos
cortos hasta quedar junto a la barra, en la entrada, sin saber bien
hacia dónde dirigirse.
Lex podía verla desde el
reservado, como hacía siempre que una mujer quería
verle. Las observaba a través de las cámaras de
seguridad o en la distancia y si era suficientemente atractiva
entonces se veía directamente con ella. Desde allí
podía observarla: la única mujer en medio de muchos
hombres, con la esbelta figura lanzando destellos dorados al moverse.
Tenía una cara preciosa, de facciones delicadas enmarcadas por
el cabello oscuro. Nadie podía dejar de mirarla. Quizás
la noche no iba a estar tan desperdiciada, después de
todo.
- Pásala aquí – le
indicó al encargado.
Clark por fin vio cómo se
le acercaba alguien y le guiaba hasta el reservado. Le dejó a
solas con Lex.
Él la miraba sorprendido. Estaba seguro
de no haberla visto nunca pero tenía algo que le resultaba
familiar en el fondo de los ojos azul claro. La media melena le
rozaba el hombro desnudo de una manera muy atractiva.
- Soy
Lex Luthor. Me han dicho que tenías algo para mí.
Siéntate, por favor.
Clark no sabía muy bien por
dónde empezar. Lex le estaba dando un repaso de arriba abajo
con la mirada mientras se sentaba al borde de la silla.
- Necesito
contarte algo. Aunque sé que va a ser difícil que lo
encajes, pero necesito tu ayuda.
A estas alturas de su vida
Lex ya estaba completamente acostumbrado a que las mujeres se le
acercaran con todo tipo de excusas, bien para chantajearle, para
sacarle información o bien para pedirle ayuda. Al principio
había pensado que podía ser periodista, pero ahora
tenía sus dudas.
- Me habías
dicho que tenías información sobre Clark, ¿qué
clase de información?
Clark se puso de repente en
alerta. Podía ser una buena ocasión para averiguar
hasta dónde llegaba la lealtad de Lex.
- Una
muy importante
- Bueno, debes saber que sea
lo que sea, Clark es como de mi familia y quién hace daño
a mi familia acaba teniendo serios problemas. Si tienes alguna
información que pudiera causarle algún disgusto, me
gustaría que te deshicieras de ella.
Clark volvió
a respirar tranquilo. Realmente podía confiar en Lex. Él
se levantó y rodeó la silla de ella mientras
hablaba.
- Supongo que todo tiene un precio.
Aunque también podría ser un farol…- Ahora Lex
le apartaba la melena y le acariciaba el hombre desnudo – Te
sorprendería hasta donde llegan algunas mujeres para meterse
en mi cama
- ¡Oye, Lex, te estás
equivocando…! – Clark se levantó y se dio la
vuelta, sólo para enfrentarse con el Lex Luthor más
apasionado, que rodeaba su estrecha cintura femenina y la atraía
hacía sí. Clark interpuso su mano entre su cara y la de
Lex - ¡Yo soy, Clark!¡Soy Clark!
Lex se separó
un momento y esbozó su media sonrisa característica
- Es
la excusa más absurda que jamás me han puesto pero, hay
que reconocerlo, eres tremendamente original. Me encanta.
Siguió
intentando abrazarla pero la chica se desembarazó de
él.
- Ya sé que no es muy
creíble, pero soy el mismo tío que te sacó del
agua el día que te tiraste con el Porsche
- Ya
veo que has hecho los deberes – ahora ya estaba seguro de que
ella era periodista – pero no me gusta que me tomen por
tonto
Volvió a acorralarla y le metió la mano
por la raja de la falda mientras intentaba besarla. Se llevó
una bofetada que le echó para atrás.
- Pero
¿qué coño te pasa? – le gritó Clark
- A ver, ¿qué parte no entiendes? Entré en tu
laboratorio, buscándote, y tenías allí una
piedra rosa que me hizo esto. ¡Llevo tratando de decírtelo
desde que entré pero no haces más que acosarme!
Lex
se quedó completamente descolocado, como si hubiera vuelto de
un largo período de amnesia. Lo miró de arriba abajo,
enarcó las cejas, se fue esbozando una sonrisa y acabó
volteando la cara para ahogar las carcajadas entre sus
manos.
- Sí, encima, tú
ríete
Lex sacó la cabeza de entre las
manos, estaba rojo de risa
- ¡Perdona
Clark, pero estás buenísima!, ¡Joder, no lo
he podido evitar!... ¿Por qué entraste en el
laboratorio?, ¿por qué no me lo has dicho
antes?
- ¡Llevo buscándote desde
esta mañana!
- Bueno, si hubiera
sabido que estabas tan tremenda te hubiera buscado yo mismo –
volvió a estallar en carcajadas
- Lex…
- Clark estaba perdiendo la paciencia – Lex…
- Vale,
vale, ya está – Lex se quitó las lágrimas
que le habían saltado de reírse - Te llevaré al
laboratorio, a ver que podemos hacer, pero ¿seguro que no
quieres quedarte así?, no es por desmerecerte pero estás
mucho mejor…
- Vete al cuerno
Por
suerte para Clark, a la mañana siguiente se levantó
siendo el mismo que había sido siempre. Sobre su mesilla,
descansaba una nota de Chloe con el teléfono de su compañera
de piso y un montón de corazones en rosa y un juego de
lencería roja enviado por LuthorCorp con la siguiente
nota:
- Por si al final no funcionó
Estaba
claro que Lex y Chloe tendrían material para tomarle el pelo
hasta el fin de los tiempos.
FIN
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